No, esto no es un post de esos tristes, pesimistas, auto-destructivos de los mío. Este es un post positivo, de felicidad y satisfacción. El título del post se refiere a una canción de Slipknot, el grupo que he visto este fin de semana en el Sonisphere, junto a Bruno. Bueno no es el único que vi. También estaban Metallica, Mastodon, Down, Machine Head… Pero Slipknot era lo que quería ver, era mi gran ilusión. Y cumplieron, pero mucho mucho. No sólo tocaron todo lo que tenían que tocar, si no que lo tocaron como debían tocarlo, brutalidad acústica y visual. Comenzaron con el principio de su primer disco, dando miedo nada más salir. Luz tenue y te encuentras al cantante, Corey en postura de esas de pelis de miedo rollo The Ring, cuello medio torcido, con su máscara blanca. Y por detrás el resto de los nueve componentes del grupo. Y de golpe y porrazo tres temas seguidos de su primer disco, en el mismo orden con el que se dieron a conocer.
Mientras nos deleitaban con todo ese contundente sonido, el Payaso, que lleva máscara de payaso. Tocando sus percusiones mientras se eleva a 3 metros del suelo en la plataforma que sostiene su instrumento, a la vez que el otro cuya máscara no se identificar estaba colgado boca abajo de las piernas y haciendo movimientos epilepticos. Cuando bajaban la plataforma cogían sus bates de basebol para dar golpes a los barriles de cerveza que utilizan para la percusión.
No hay que olvidar la batería, ¿habías visto alguna vez una batería entera ponerse boca abajo con el pavo dentro? Pues Slipknot lo hace, mientras toca la última cancion del concierto, la batería se eleva 3 metros y empieza a dar vueltas hasta que se coloca totalmente vertical, que puedo decir impresionante. Esperemos que Bruno sacara fotos, porque es para verlo.
Bueno el resto de cosas no se quedaron cortas, el viaje en el cochecito con la música a toda leche, la equivocación de sitio, fuimos a Monjuïc y era al otro lado de Barcelona. La charla de horas mientras nos preparábamos para entrar. Ver a Phil Anselmo y los Down dando caña. Machine Head me sorprendieron grátamente, esta vez si que me gustaron. Y bueno, Metallica, tocaron todo del último disco, que no es que me haya molado mucho. Pero bueno son Metallica.
Parte final. Afonía, agujetas, moratones en tobillos y brazos. Y sonrisa de oreja a oreja. Buena despedida antes de pirarme al otro lado del charco.





