Vuelvo a ser feliz, vuelvo a cantar, a pasear por mi casa con mi pitillo y mi cerveza mientras canto Gloria de Van Morrison, Passenger de Iggi, o pataleo con By Demons Driven o Fucking Hostile de Pantera. He renacido de mis cenizas como el ave fenix. Hace unas horas estaba rabioso, babeando, gimiendo, murmurando porque me mordió un perro desgraciado que parecía un dulce y hermoso cocker pero que en el fondo, tenía un virus de rabía y estaba agazapado esperando a su momento. Pues me he vacunado ¿la vacuna? Arreglar mi casa. Los que me conocen saben hasta que punto puede llegar a entristecerme ese tema.
Creo que estaba mas triste porque este fin de semana no había podido limpiar ese baño mugriento y esa cocina llena de pasta de macarrones o lentejas o… no se lo que era. Pues estuve de viaje por mis orígenes con las famas y los cronopios, mi dulce Cloe, gazapillo, don Luis F. y un kamikaze borracho, con el arquitecto y sus secuaces con los futuros Ender, Valentine y Peter.
Pero si, por fin me he librado de esos fantasmas del pasado que atormentaban mi mente con constantes ataques sin sentido ni razón. Por fin he sacrificado ese perro rabioso con cara de ángel. Por fin tengo esperanza de vida, ya no seré un Choquejuerguista más que danze por las noches con el coche y su ciervo atado en el techo.
Gracias perro rabioso, gracias Rant por inyectarme la rabia. Gracias






Una vez más gracias





